Claire todavía intentaba adaptarse a la ausencia de Daniel cuando descubrió a su vecina Monica entrando en su propiedad para llevarse varias bolsas llenas de manzanas y peras. Aquellos árboles no eran simplemente parte del jardín: Daniel los había cuidado durante años y compartía cada cosecha con sus hijos, Ben y Lily. Por eso, cuando Monica justificó su comportamiento diciendo que pensaba vender la fruta porque de otro modo terminaría desperdiciándose, Claire le exigió que dejara todo y no volviera a cruzar la cerca. Antes de marcharse, sin embargo, Monica hizo un comentario inesperado sobre un semáforo en rojo ocurrido 27 años atrás, un detalle relacionado con la forma en que Claire había conocido a Daniel y que, según ella, muy pocas personas conocían.
La inquietud aumentó a la mañana siguiente, cuando Claire encontró los árboles prácticamente vacíos y varias ramas dañadas. Convencida de que aquello ya no tenía que ver únicamente con unas cuantas frutas, comenzó a investigar la relación que había existido entre Monica y Daniel antes de su matrimonio. Así descubrió que ambos habían salido juntos cuando eran jóvenes y que, precisamente la noche en que Daniel conoció accidentalmente a Claire, tenía previsto encontrarse con Monica. Después de aquel encuentro inesperado, Daniel inició una nueva relación y terminó definitivamente la anterior. La revelación explicaba el resentimiento que Monica parecía haber conservado durante años, pero todavía quedaba una pregunta importante: ¿por qué había regresado a llevarse toda la cosecha apenas unos días después de la muerte de Daniel?
La respuesta apareció cuando Luke, un joven que Claire había visto varias veces entrando en casa de Monica y a quien había confundido con un trabajador, intervino en la conversación. Monica finalmente reconoció que Luke era su hijo y explicó que había nacido después de terminar su relación con Daniel. Según contó, Daniel nunca había sabido de su existencia. Luke había descubierto recientemente quién era su padre y había comenzado a visitar la casa de su madre con la intención de encontrar el momento adecuado para presentarse ante él. Sin embargo, Daniel falleció antes de que pudiera hacerlo. Monica admitió entonces que ver regresar a Claire del funeral junto a los hijos que Daniel sí había conocido había despertado emociones que llevaba décadas guardando, y que llevarse las manzanas había sido una reacción impulsiva ante esa pérdida.
Nada de aquello justificaba haber entrado sin permiso en una propiedad ajena ni llevarse algo que pertenecía a otra familia, pero para Claire finalmente explicaba una conducta que hasta entonces parecía incomprensible. Días después, Ben encontró algunas manzanas que habían quedado en las ramas más altas y ambos prepararon el pastel favorito de Daniel. Claire decidió llevarlo a casa de Monica dejando claro que no aprobaba lo sucedido, pero también reconociendo que Luke merecía la oportunidad de conocer a sus hermanos y comprender su propia historia familiar. Frente a aquel joven, Claire comenzó a ver algo más que al hijo de su vecina: vio una parte desconocida de la vida de Daniel y comprendió que, después de tantas pérdidas y secretos, quizá la familia podía encontrar una manera de compartir los recuerdos que todavía quedaban.